Salvados - Datos personales en riesgo. Entrevista a Chema Alonso
Escrito por REYES CATOLICOS CRA, domingo 29 de diciembre de 2013 , 15:41 hs , en Seguridad en Internet

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  • Ismael Dominguez el lunes 28 de julio de 2025, 10:46 hs

    ¿Qué sistema de incendio debe tener una campana de cocina?

    En una cocina profesional no hay lugar para la improvisación. No cuando hablamos de fuego, calor, grasa y acero inoxidable. La seguridad contra incendios en entornos como restaurantes, comedores escolares o cocinas industriales no es una opción: es una obligación inapelable. Y en ese escenario, la campana extractora no es solo un electrodoméstico más, sino un punto crítico donde la prevención debe actuar antes que las llamas.

    La pregunta es clara y directa: ¿qué sistema de incendio debe tener una campana de cocina? La respuesta, sin rodeos: uno automático, homologado, específico para grasas y aceites, que actúe con rapidez y eficacia quirúrgica.

    La amenaza silenciosa: fuego en suspensión grasa

    Las campanas extractoras no solo recogen vapores. Acumulan grasa, partículas inflamables y residuos que, al mezclarse con una fuente de calor —una llama, una chispa, un cortocircuito— pueden convertirse en una trampa mortal. Cuando el fuego se declara ahí, no avisa. Y cuando lo hace, ya suele ser tarde. Por eso, es vital contar con un sistema de extinción automática diseñado para actuar exactamente donde se inicia el riesgo: en el corazón de la campana, los filtros, los conductos y el plenum.

    Un sistema así no espera a que el fuego crezca. Se activa al detectar un aumento anómalo de temperatura, libera su agente extintor y corta el suministro de gas o electricidad. Todo ello en segundos. Porque en una cocina, cada segundo cuenta.

    Aquí es donde entra en juego la extinción automática en cocinas, una tecnología que ha evolucionado para salvar negocios, infraestructuras y, sobre todo, vidas humanas.

    Extinción automática: el escudo invisible de las cocinas profesionales

    Un sistema de extinción automática para campanas de cocina funciona con lógica militar: detecta, evalúa y neutraliza. Su instalación implica una red de difusores colocados en zonas estratégicas (campana, filtros, conductos y electrodomésticos), conectados a sensores térmicos que identifican cualquier foco sospechoso. El agente extintor más recomendado para este tipo de instalaciones es la espuma AFFF (Aqueous Film Forming Foam), eficaz contra fuegos de grasas y aceites.

    Cuando se libera, esta espuma forma una película sobre el combustible, sofoca el oxígeno y enfría la superficie, evitando así que el fuego renazca. Este sistema, además, está diseñado para cortar automáticamente el suministro de energía, evitando reactivaciones accidentales.

    Hablamos de soluciones tan avanzadas como necesarias. Y no solo para restaurantes. También para comedores escolares, hospitales, cocinas de catering o food trucks. En todos ellos, el riesgo es el mismo: una mezcla de calor intenso, vapores combustibles y una gran actividad humana. La respuesta debe ser igual de profesional. La extinción cocinas no es solo una recomendación: es una inversión de supervivencia.

    ¿Por qué la espuma AFFF es el agente estrella?

    La extinción de incendios en una campana no puede hacerse con agua. El agua reacciona peligrosamente con aceites calientes. Por eso, el agente más eficaz y seguro es la espuma AFFF, específicamente diseñada para fuegos clase K (grasas animales o vegetales).

    La espuma AFFF ofrece una extinción limpia, rápida y eficaz. Al cubrir la superficie ardiente con una capa sellante, impide que el oxígeno alimente el fuego. Además, reduce drásticamente la temperatura, evitando reigniciones. Esta espuma, además, es compatible con los sistemas automáticos modernos, y cumple con todas las normativas europeas.

    Para conocer otras soluciones compatibles con estos sistemas, conviene explorar el mundo de las cocinas industriales, donde los estándares de seguridad no se negocian, se exigen.

    Normativa que regula la extinción en campanas de cocina

    La normativa actual —especialmente el RIPCI (Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios)— es clara y rigurosa: cualquier cocina industrial o profesional debe contar con un sistema de extinción homologado, instalado por técnicos cualificados, y sometido a mantenimiento periódico. Los principales puntos que se deben cumplir incluyen:

    • Instalación de difusores en zonas críticas.
    • Activación automática y manual simultánea.
    • Uso de agentes extintores homologados para grasas y aceites.
    • Conexión con sistemas de alarma y corte automático de energía.
    • Revisión técnica cada seis meses como mínimo.

    Además, las instalaciones deben contar con informes técnicos que certifiquen la operatividad del sistema, y conservar registros de todas las intervenciones realizadas. En caso de inspección, estos documentos pueden suponer la diferencia entre continuar operando o recibir una sanción grave.

    Instalación y mantenimiento: sin excusas, sin atajos

    Instalar un sistema de extinción automática en la campana de una cocina profesional no es solo una cuestión de seguridad. Es un imperativo legal. La instalación debe ser realizada por empresas certificadas, y siguiendo las especificaciones técnicas del fabricante. Tras la instalación, deben realizarse pruebas funcionales completas, asegurando que todos los elementos —desde los sensores hasta los difusores— responden correctamente.

    En cuanto al mantenimiento, debe llevarse a cabo cada seis meses. Consiste en limpiar los difusores, comprobar el estado del agente extintor, verificar las válvulas y sensores y asegurar que el sistema está listo para actuar en cualquier momento. No es un trámite. Es una rutina de vida o muerte.

    Invertir en seguridad es proteger tu futuro

    Una cocina industrial sin un sistema de extinción automática es una ruleta rusa. Cada servicio, cada plato al fuego, cada chispa en el aceite es una posibilidad de desastre. Por eso, invertir en seguridad no es un lujo ni un gasto: es la única forma de garantizar la continuidad del negocio, la integridad del equipo y la tranquilidad del empresario.

    La campana de cocina no debe ser solo eficiente en extracción de humos. Debe ser también una barrera contra el fuego. Y eso solo se logra con un sistema de extinción automática homologado, con espuma AFFF, con activación dual, instalado por profesionales y mantenido con rigor.

    La próxima vez que encienda una cocina, piense en esto: el fuego siempre busca una oportunidad. No se la dé.

  • Karina L. el lunes 26 de enero de 2026, 22:45 hs

    Cómo evitar sanciones y cierres por no disponer de licencia de apertura

    Abrir un negocio en España implica asumir una serie de obligaciones legales que no admiten excepciones. Los ayuntamientos han intensificado las inspecciones y los controles administrativos para garantizar que los establecimientos cumplan las normativas de seguridad, salubridad, accesibilidad y urbanismo. La falta de autorización municipal se ha convertido en uno de los principales motivos de cierres cautelares y sanciones económicas que pueden comprometer seriamente la viabilidad de cualquier proyecto empresarial.

    Las administraciones locales actúan con rigor ante la ausencia de permisos, especialmente cuando se detectan riesgos para las personas o molestias a terceros. En este escenario, conocer con precisión las exigencias legales y anticiparse a los requerimientos técnicos resulta clave para proteger la inversión, la reputación y la continuidad del negocio. La prevención es la única vía eficaz para evitar consecuencias administrativas severas.

    La realidad demuestra que ignorar los trámites no reduce los plazos ni los costes. Al contrario, multiplica la exposición a procedimientos sancionadores, inspecciones recurrentes y medidas provisionales como la clausura inmediata. Por ello, abordar la legalización con un enfoque profesional y planificado es una decisión estratégica que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso.

    Sanciones administrativas por iniciar la actividad sin autorización

    La sancion por no tener licencia de apertura constituye una de las infracciones más graves dentro del ámbito municipal. Los consistorios consideran esta falta como una vulneración directa de las ordenanzas, ya que impide verificar si el local cumple los estándares exigidos. Las sanciones no son simbólicas: pueden oscilar desde importes moderados hasta cuantías muy elevadas que comprometen la tesorería del negocio.

    Las cifras varían en función del municipio y del tipo de actividad, pero el patrón es común: mayor riesgo, mayor sanción. Actividades relacionadas con la hostelería, el ocio nocturno o los talleres industriales reciben un tratamiento especialmente estricto. Además de la multa, se suele imponer la suspensión inmediata de la actividad hasta que se regularice la situación administrativa.

    Este enfoque responde a un objetivo claro: proteger a consumidores, trabajadores y vecinos. Por ello, la sanción no se limita a un pago económico, sino que incluye medidas coercitivas destinadas a forzar la legalización completa del establecimiento en el menor plazo posible.

    La declaración responsable como vía de inicio legal

    La declaración responsable se ha consolidado como un mecanismo ágil para iniciar determinadas actividades sin demoras innecesarias. Este procedimiento permite comenzar a operar desde el momento de su presentación, siempre que se acompañe de la documentación técnica exigida y se garantice el cumplimiento íntegro de la normativa aplicable.

    No todas las actividades pueden acogerse a esta fórmula. Solo aquellas consideradas de bajo impacto y riesgo reducido son susceptibles de iniciar su funcionamiento mediante este sistema. Aun así, la responsabilidad recae plenamente en el titular del negocio, que declara bajo su firma que el local cumple todos los requisitos legales. Cualquier falsedad u omisión puede derivar en sanciones inmediatas.

    Utilizar correctamente esta vía supone una ventaja competitiva: reduce tiempos, evita esperas administrativas y permite generar ingresos desde el primer día. Sin embargo, exige un asesoramiento técnico riguroso para asegurar que cada requisito se cumple de forma verificable.

    Licencia de actividad: el respaldo legal imprescindible

    La licencia de actividad es el documento habilitante que autoriza de manera definitiva el desarrollo de una actividad económica en un local concreto. Su concesión acredita que el establecimiento cumple con las exigencias en materia de protección contra incendios, accesibilidad universal, higiene, ventilación y compatibilidad urbanística. Sin esta licencia, cualquier negocio permanece en situación irregular.

    El procedimiento para obtenerla implica la presentación de un proyecto técnico, elaborado por profesionales colegiados, que detalle las características del local y las medidas de seguridad implementadas. En muchos casos, el ayuntamiento realiza inspecciones para comprobar la adecuación real a lo proyectado. Este control previo es lo que legitima la actividad y protege al empresario frente a futuras reclamaciones.

    Disponer de la licencia no solo evita sanciones, sino que refuerza la confianza de clientes, proveedores y aseguradoras. Es una garantía de cumplimiento que aporta estabilidad jurídica y operativa al negocio.

    Factores que influyen en la cuantía de las multas

    Las sanciones no se aplican de forma arbitraria. Los ayuntamientos valoran una serie de criterios objetivos antes de fijar el importe final. Entre los más relevantes destacan el tipo de actividad, el tamaño del local, la existencia de molestias a terceros y la reincidencia. Un establecimiento que ignora requerimientos previos se expone a penalizaciones mucho más severas.

    También se tiene en cuenta el impacto ambiental y acústico. Los negocios que generan ruidos, olores o residuos sin control reciben un tratamiento especialmente estricto. En estos casos, la sanción económica suele ir acompañada de medidas correctoras obligatorias, cuyo coste recae íntegramente en el titular.

    Comprender estos factores permite anticiparse y adoptar las medidas necesarias para minimizar riesgos. La adecuación preventiva del local es siempre más económica que la corrección impuesta tras una inspección.

    Cómo detectan los ayuntamientos la falta de licencia

    La ausencia de autorización rara vez pasa desapercibida. Las administraciones cuentan con múltiples vías de detección, desde denuncias vecinales hasta inspecciones programadas. Además, las revisiones de otros organismos, como sanidad o prevención de riesgos laborales, suelen revelar la carencia de permisos municipales.

    La coordinación entre departamentos ha aumentado, lo que reduce drásticamente las posibilidades de operar al margen de la legalidad. Cualquier incidencia, incluso ajena a la licencia, puede desencadenar una revisión integral del expediente del negocio.

    Ante este escenario, confiar en la invisibilidad administrativa es una estrategia condenada al fracaso. La regularización temprana es la única opción segura.

    Pasos clave para legalizar un negocio sin contratiempos

    El proceso de legalización debe abordarse con método y precisión. En primer lugar, es imprescindible analizar la viabilidad urbanística del local y la compatibilidad de la actividad. A continuación, se elabora la documentación técnica que define las medidas de seguridad y adecuación.

    Una vez presentada la solicitud o la declaración correspondiente, se atienden los requerimientos municipales y se ejecutan las adaptaciones necesarias. El pago de tasas completa el procedimiento. Este enfoque ordenado reduce plazos y evita incidencias que puedan derivar en sanciones.

    Contar con profesionales especializados agiliza cada fase y garantiza el cumplimiento normativo desde el inicio.

    Consecuencias adicionales de operar sin licencia

    Más allá de la multa, la falta de licencia puede generar problemas con las aseguradoras, que suelen rechazar siniestros ocurridos en locales no legalizados. También limita el acceso a subvenciones y ayudas públicas, cada vez más vinculadas al cumplimiento estricto de la normativa.

    El daño reputacional es otro factor crítico. Un cierre administrativo trasciende rápidamente al entorno local y afecta la percepción del negocio. Recuperar la confianza perdida requiere tiempo y recursos adicionales.

    La prevención como inversión estratégica

    Legalizar un negocio no es un trámite accesorio, sino una inversión en seguridad y estabilidad. Cumplir con las exigencias municipales desde el primer momento protege la actividad, evita interrupciones y consolida la credibilidad empresarial. La planificación legal es el pilar sobre el que se construye un proyecto sólido y duradero.

     

  • Ernesto P. el miércoles 28 de enero de 2026, 17:13 hs

    ¿Qué exige la normativa contra incendios para una clínica de fisioterapia?

    La normativa contra incendios para una clínica de fisioterapia establece exigencias estrictas para garantizar la seguridad de pacientes y personal. Incluye la instalación de extintores homologados, señalización de emergencia clara, alumbrado de evacuación, mantenimiento de equipos y formación del personal. Cumplir estas obligaciones no solo es un requisito legal, sino una medida indispensable para prevenir riesgos y proteger vidas dentro del centro sanitario.

    Marco normativo aplicable y su relevancia

    Las clínicas de fisioterapia se consideran establecimientos de uso sanitario ambulatorio, lo que implica que deben cumplir un conjunto de normas específicas para garantizar la protección contra incendios. Entre las principales regulaciones destacan:

    • Código Técnico de la Edificación (CTE), especialmente el DB-SI sobre seguridad en caso de incendio.

    • Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI – RD 513/2017).

    • Normativas autonómicas y ordenanzas municipales.

    • Legislación laboral en prevención de riesgos.

    • Normativa de señalización de seguridad.

    El cumplimiento de estas normas es obligatorio para obtener la licencia de actividad y mantener la operatividad del centro.

    Clasificación del riesgo en clínicas de fisioterapia

    La clasificación del riesgo determina los sistemas de protección contra incendios necesarios. Generalmente, estas clínicas se consideran de riesgo bajo o medio, aunque factores como la superficie del local, la cantidad de usuarios simultáneos, la presencia de equipos eléctricos como electroterapia, magnetoterapia o láser, y el almacenamiento de productos inflamables, pueden incrementar el riesgo y, por tanto, la exigencia de medidas de seguridad adicionales.

    Extintores portátiles homologados para clínicas

    Para proteger adecuadamente una clínica de fisioterapia, es imprescindible disponer de cada extintor de forma estratégica y homologada, siguiendo estrictamente el RIPCI. Al igual que sucede con la normativa de seguridad vial que exige un extintor para camión en vehículos de transporte, en un centro de salud la prevención es la prioridad absoluta.

    Aquí tienes los puntos clave para asegurar tu local:

    • Tipo de carga: Se recomiendan los de polvo polivalente ABC.

    • Distribución: Deben cubrir recorridos máximos de 15 metros.

    • Accesibilidad: Colocados con el asa a una altura máxima de 1,20 m.

    • Mantenimiento: Revisiones periódicas y registro documental actualizado para evitar sanciones y garantizar la seguridad de pacientes y personal.

    ¿Por qué es importante la distinción?

    Aunque un extintor para camión suele ser más compacto (generalmente de 1 a 2 kg o de 6 kg según la carga útil), en una clínica se requiere un extintor de mayor capacidad (habitualmente de 6 kg de polvo o CO2 para zonas de equipos electrónicos) para cumplir con la carga de fuego estimada por metro cuadrado.

    ¿Te gustaría que te ayude a redactar una lista de comprobación (checklist) para las revisiones mensuales de tus equipos de protección contra incendios?

    Señalización y evacuación: un elemento no negociable

    Una clínica fisioterapia debe tener señalización de emergencia obligatoria, incluyendo:

    • Salidas de evacuación claramente identificadas.

    • Ubicación de extintor y otros medios de extinción.

    • Señales fotoluminiscentes homologadas que garanticen visibilidad total incluso sin luz eléctrica.

    Una correcta señalización permite que el personal y los pacientes localicen rápidamente los puntos de seguridad durante una emergencia, facilitando una evacuación segura y ordenada.

    Alumbrado de emergencia y su importancia en clínicas

    El alumbrado de emergencia es crucial, especialmente en locales donde la luz natural es insuficiente. Debe activarse automáticamente ante cualquier fallo eléctrico, iluminar recorridos y salidas de evacuación, y mantener una autonomía mínima legal establecida por normativa. Además, requiere un mantenimiento periódico documentado que asegure su correcto funcionamiento.

    Condiciones constructivas y compartimentación de riesgo

    Los elementos constructivos de la clínica deben cumplir exigencias de reacción y resistencia al fuego, incluyendo paredes, techos y suelos. Las reformas o adaptaciones en edificios antiguos deben considerar materiales que cumplan con estas normativas, evitando la propagación rápida de un incendio y facilitando la seguridad de todos los ocupantes.

    Puertas y recorridos de evacuación seguros

    Los recorridos de evacuación deben ser claros, accesibles y sin obstáculos, con puertas que abran en sentido de evacuación cuando el aforo lo requiera y anchuras mínimas reglamentarias. Esto garantiza que cualquier paciente, incluso aquellos con movilidad reducida, pueda abandonar el edificio de manera rápida y segura.

    Instalaciones eléctricas y prevención de incendios

    Las clínicas de fisioterapia dependen de equipos eléctricos sofisticados, lo que aumenta la probabilidad de incidentes. Es obligatorio:

    • Cumplir el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.

    • Evitar sobrecargas y cableados improvisados.

    • Mantener cuadros eléctricos accesibles y señalizados.

    • Incorporar protecciones diferenciales y magnetotérmicas.

    Una instalación eléctrica deficiente es una de las principales causas de incendios, por lo que su correcta ejecución y mantenimiento son esenciales.

    Mantenimiento de sistemas de protección contra incendios

    El mantenimiento periódico es tan importante como la instalación inicial. Esto incluye revisiones trimestrales visuales, mantenimientos anuales por empresas autorizadas, retimbrado de extintores cada 5 años y registro documental de todas las inspecciones. La ausencia de estos registros puede acarrear sanciones económicas y legales.

    Plan de autoprotección y formación del personal

    Las clínicas con cierto tamaño o aforo deben contar con un plan de autoprotección, designar responsables de emergencia y formar al personal en el uso de extintores y procedimientos de evacuación. Realizar simulacros periódicos asegura que todos los miembros del equipo conozcan los protocolos y puedan actuar eficazmente en situaciones de emergencia.

    Centro de formación y seguridad: centro fisioterapia Sant Andreu como referencia

    Implementar protocolos claros de seguridad y autoprotección no solo cumple con la normativa, sino que también refuerza la confianza de pacientes y familiares. Un centro que prioriza la seguridad demuestra profesionalidad, responsabilidad y compromiso con la salud de todos sus usuarios.

    Inspecciones, sanciones y responsabilidad legal

    El incumplimiento de la normativa contra incendios puede tener consecuencias graves:

    • Multas económicas.

    • Suspensión de la actividad clínica.

    • Responsabilidad civil y penal en caso de incendio.

    • Pérdida de cobertura del seguro.

    Garantizar el cumplimiento de todas las medidas de seguridad no debe verse como un gasto, sino como una inversión estratégica en continuidad, seguridad y reputación profesional, tal como resalta el centro fisioterapia Sant Andreu

    Seguridad integral en clínicas de fisioterapia

    Cumplir la normativa contra incendios es fundamental en una clínica de fisioterapia, desde la correcta instalación y mantenimiento de extintores y señalización, hasta la formación del personal y el diseño seguro de los recorridos de evacuación. Una clínica que invierte en seguridad protege vidas, garantiza una evacuación ordenada y transmite confianza y profesionalidad en todos sus servicios.